Nutrición, Piel

Cuidados de la piel

Alimentación y piel sana

Nuestra alimentación es importante para nuestro cuerpo e influye en todos nuestros órganos, es por ello que sea tan importante mantener una dieta equilibrada y saludable. ¡La piel no iba a ser menos! Su calidad depende en gran medida de la composición de nuestra dieta.

La piel es el órgano más grande del cuerpo. Nos protege de la pérdida de agua y proteínas proporcionando una barrera contra la radiación ultravioleta y las infecciones. Está compuesta de un 65% de agua y como órgano vivo, necesita hidratarse, nutrirse y protegerse.

Una piel mal nutrida puede manifestarse con signos que van desde la sequedad, pelo quebradizo y sin brillo, aumento de celulitis o acné.

Hay ciertos alimentos que influyen en forma negativa en la piel como el consumo de alcohol, las frituras y las comidas rápidas y otros factores que también intervienen negativamente como el tabaco, factores del medioambiente, el sedentarismo y el descanso insuficiente.

Comida basura perjudicial para la piel

Hay ciertos alimentos que influyen en forma negativa en la piel como el consumo de alcohol, las frituras y las comidas rápidas y otros factores que también intervienen negativamente como el tabaco, factores del medioambiente, el sedentarismo y el descanso insuficiente.

¿Cómo podemos mejorar nuestra piel?

Se considera que la vitamina A, el beta caroteno, los antioxidantes coloridos, té verde y aceite de pescado en la dieta tienen efectos positivos. Una dieta que proporciona la cantidad adecuada de proteínas, grasas y aceites sanos y antioxidantes de frutas y verduras coloridas puede ayudar a mantener la buena salud de la piel.

Beta caroteno nos protege de las enfermedades degenerativas como el cáncer. Las fuentes de esta vitamina son el retinol, presente en los productos lácteos y derivados, en la yema del huevo y en los pescados aceitosos. El beta caroteno está presente en verduras y frutas amarillos y anaranjados como, zanahoria, mango, batatas, pimientos y vegetales de hojas. La ingesta habitual de estos carotenoides es muy útil para proteger la piel del fotoenvejecimiento.

vitamina E (tocoferol), antioxidante natural, previene daño de los radicales libres y ayuda a fortalecer las células. La encontramos en los aceites de origen vegetal (girasol, maíz y aceitunas), germen de trigo, las nueces, las semillas, la espinaca y los maníes.

vitamina C, necesaria para la producción del colágeno, que es la base de encías, dientes, huesos y piel sana. Sus propiedades antioxidantes pueden protegernos de las enfermedades del corazón y de los diferentes tipos de cánceres. La fuente principal son los cítricos, kiwis y los vegetales como tomate, brócoli, berro, y pimientos. Su falta en la dieta puede causar mala cicatrización de las heridas, reducción de la resistencia frente a las infecciones, encías sangrantes y dolores articulares.

En resumen, se necesita una alimentación sana, equilibrada, pobre en grasas y azúcares y beber entre 1,5 y 2 litros de agua por día para tener nuestro cuerpo y nuestra piel en óptimas condiciones.

No hay olvidar, por supuesto, la actividad física regular.